El comienzo

 

Hemos dejado el curro y comprado lo necesario es hora de comenzar. Hace unos años que no pasamos por el pueblo, es hora de ver si los mismos siguen en las mismas esquinas o ya no están. Las otras veces que fuí era practicamente igual. Los paisajes, la comida y visitar a mi familia Polanco son las cosas que no me dan igual. Ver a mi mejor amigo Raúl, estas 4 cosas son para mí el pueblo, nada más.

Así nos las gastamos los campurrianos. Raulete, que semanón!

También mi prima Reyes tiene un sitio en esta lista corta, no me olvido de ella, que es muy buena gente. Durante una semana estuve recordando viejos tiempos y hablando con la gente que más quiero allá.

De camino a Campoo.

Cosa curiosa me pasó durante el viaje de Terrassa a Reinosa. Tomándome un café en una parada, recibí una llamada para una entrevista de trabajo de una empresa Suiza con la que ya había entablado conversaciones previamente. Despúes de explicarles mi plan de viaje, me comentó que él también hizo un viaje parecido hace unos años, me deseó buena suerte. Añadió que le llamara a la vuelta, que probablemente tendría un trabajo a mi regreso, ésto no es corriente. Agradeceré eternamente a mi padre que en paz descanse, el enviarme por la senda del inglés y la informática pues trabajo no falta, eso lo puede corroborar mucha gente.

 

Rumbo a Málaga con la idea de estar 1 semana en casa de mi querida hermana. La semana se convirtió en 3. Varias cosas sucedieron.

Una fue el disfrute de estar con mi hermana y su familia por algo más de tiempo que unos pocos días como venía siendo costumbre. Hacía tiempo que no pasábamos juntos tanto tiempo, y las charlas, las risas y confidencias hicieron de esos días una chulada. Disfrutando con ella, su marido  y mis sobrinos, que son ya tan mayores que les puedes hablar como a un amigo.

La familia en «La Viborilla»

Otra razón por la que permanecí allí más de lo planeado fue el ver a antiguos amigos. En Málaga estudié la carrera y fueron años que jamás quedarán en el olvido. Unos amigos de entonces, Juanma y Alicia, dueños de un precioso garito en pleno centro de Málaga  me invitaron a una fiesta en casa de su amiga: «La temática es James Bond»- me dijeron. Yo, con mi vestuario limitado para el viaje, en vez de 007, llegue a 003. Lo siento, pero no hay foto de tamaña desfatachez.

 

¡Qué fiestón! En la zona alta de Málaga, casa de ensueño, grupo de funk malagueño, Free Soul Band tocando para todos nosotros de ensueño. Comida de 10 (incluso calamaritos que son mi favorito), barman poniendo cocktails, chicos guapos más que James, mujeres hermosas, más que Jane. Yo me sentía como Bond. Gente abierta, animada, bailonga y educada. Conversas interesantes, risas joviales, movimientos de baile espectaculares. Estaba en mi salsa, qué bien me lo pasé. 7am a casa, aunque para mí la fiesta duró 48 horas. Eso tendrá que ser materia para otro blog. Mary, esto lo tenemos que volver a hacer.

La hora 39.

En esa fiesta conocía a Charlie, a quién la idea del viaje le moló mogollón. Acabó siendo un placer de hombre y la entrevista que me hizo en Algeciras me hizo mucha ilusión. Una paradita en la playa de Elviria, Marbella. Por ninguna parte ví Malaya, sólo paraíso a mis pies.

Elviria.

Familia, amigos viejos, amigos nuevos, buena comida y buena compañía. Así fue mi primer mes de viaje, aunque todavía no había comenzado lo mejor que estaba por ver. Aquí dejo mi patrimonio viajeril, he tenido que dejar cosas en Málaga, el minimalismo se ha de imponer.

Lo necesario.

 

La vida puede ser maravillosa, puede.
¿El dinero da la felicidad? No, pero ayuda.
No hay nada como disfrutar en buena compañía. Sí, pero buena.
En coche de Algeciras a Estambul podrá ser maravilloso, sin preocuparme por el dinero a gastar. Voy solo. La buena compañía me encontrará.

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