Azul, tercera.

A sólo 5km del camping se coge un barco desde la punta de la península de Giens hacia una islita que acoge la playa elegida como la mejor de Europa en 2014, «Notre-Dame», nuestra señora.

Durante mi anterior paseo en bici por la península, me pasé por el lugar donde se coge el barco hacia Porquerolles. Era Domingo y la cola para coger el barco era de unos cien metros. Con la calma que me está caracterizando durante este viaje, decidí pasar y venir otro dia de diario. Un acierto.

20 euros ida y vuelta por un trayecto de unos 8 minutos. Si llevas bici te cobran otros 15. Con mi francés de boina, expliqué a la señorita que mi bici era trés trés petite. Accedió a que no tuviera que pagar los 15€. Mi novia, a diferencia de otras que he tenido, en vez de hacerme gastar dinero, me lo ahorraba.

Ahorra mi vida!

Aún siendo un día de diario y coger el barco relativamente temprano – creo recordar que era el de las 10h -, el barco iba petao. La brisa del mar acariciaba mi piel ya bastante canelita. Olor cien por cien a marinero, ¡ay como olería esto si dejara de fumar!…

Nos descargan como si fueramos un barco mercante. Ensamblo bici en 5 segundos y adelanto a toda la tropa. A ver donde está nuestra señora, la playa.

Cruzamos el pueblecito de la isla, es mono. Algunos comercios, restaurantes a tutiplén y doscientos cincuenta sitios para alquilar bicis. Casualmente el precio, 15€/dia. Lo tienen todo pensao estos porquerolinos. Miro un mapa a la entrada hecho de azulejos muy original donde se describen los sitios con pequeños dibujillos. Allá está, Notre-Dame. Ojú! Son caminos de tierra y piedrecillas. Dudé entre si ir subido en la bici o no, pues mi novia aunque resistente, no es mountain-bike. Me arriesgué y salió bien. Again, he tenido novias que en este tipo de paseos se me han quejado más que mi Ossby. Cómo la quiero…

 

Y llegamos al paraíso. No se había exagerado. Imágenes, hablad.

Desde el camino de entrada.

¡Qué agua!

Después de unos baños y unas lecturas, se fué una familia sentada a mi lado cuyo hijo creó la más bella obra de arte que hasta ahora he visto. Minimalismo es. El niño de unos cinco años, por lo que pude enteder, iba nombrando por cada palo a un miembro de su familia. Bellos de punta hermanos.

La familia.

Viendo que a eso de la una, la gente empezada a poblar demasiado la playa, pensé que lo mejor era darme un último chapuzón y así, mojado, coger la bici y descubrir el resto de la isla.

Buscando la sombra de los caminos recorrí los diferentes sitios que me comentaba el mapa de azulejo añil que había fotografiado. El resto de la isla se puede obviar, excepto la playa d’Argent. Más pequeña que la de nuestra señora pero con restaurante en plena playa. Otros baños, otras lecturas, un poco de música, sueño.

Lo de la comida lo hice bien dados los precios de la isla (se la considera un sitio pijotero). Me compré antes de salir con el barco dos quiches y un croissant- 7€. Agua a mansalva y después de todo lo anterior, me tomé un vino rosado exquisito de la denominación «Cotes-de-Provence», la denominación de origen de la zona, famosa por sus rosados que ciertamente son vinos blancos con un sutil tono rosado. De diez.

El último barco era a las 19h, cogí el de las 18 para no tener que ir en la bodega a las siete. Vuelta al camping, mi último día allí. Tocaba moverse. Cannes allá voy.

Ah! Hicimos honor al refrán «el que no llora, no mama». Habiéndome cobrado 33€ por 14 días de wifi, me quejé al tercer día de la cobertura (dentro de la tienda de campaña era intermitente la conexión). El camping se puso en contacto con la empresa externa que les había instalado el wifi. No aparecieron ni respondieron. El último día me puse yo en contacto con ellos (Ozmosis), y en el mail de respuesta me dijeron que si me quejaba del servicio, eso suponía el corte inmediato del wifi. Y esta fue mi respuesta a tal abuso:

«Good morning ,
So, let me understand this… if someone complains about your service, you shut that persons service down? Are you serious? Who do u think you are, Alexander the Great?
Please make that «contestation form» available to me by means of a hyperlink. And of course, I will report this abuse and intimidation to the European consumer agency.»

Me respondieron algo así como que «es lo que hay» y que ellos se dan 30 días para decidir si mi protesta es válida o no. En caso de que lo fuera me devolvían el dinero desde que se cortara el servicio, o sea, 1 día de 14. Y así les voví a espetar:

«Simplify and quit trying to confuse your customers.
I informed the camping about the crappy wifi signal at my pitch after my third day here ( today is my 14th).
I’ll deal with them directly as you don’t seem to understand your customers requests and provide them with a satisfactory service.

Ps=i am so happy that after June 15th, roaming is off in Europe so we don’t have to take this abuse from companies like you.

Do whatever you want with my connection, anyway you already are.»

 

Hablé con los del camping y la mujer muy amable en vez de cobrarme por 14 noches me cobró por 12 (2 noches=36€). Lo de la queja a consumo de la UE, estoy en ello. De momento prefiero reírme del asunto.

 

Despedida de Hyeres/Le Pradet y hacia Cannes a pisar la alfombra esa que tiene Ikea extendida en el palacio de festivales.

Similar sensación a la tuve en St.Tropez. Feo no es, pero no es mi estilo. Pueblo antiguo pequeñín, un par de calles con bohème impregnado. Comercios, comercios y más comercios. Otra vez los mismos con su nombre etiquetando la tienda. La moda, que plaga. Tiene un mercado central de abastos muy mono. Las playas, en fin, privadas. Los hoteles como el Carlton has pinchado allí sus garras como buitres famélicos extendiéndose por «La Croisette», el paseo marítimo del centro. Una pena. De la egalité poco ha quedado. Sólo han dejado una playa larga alejándote del centro que tiene la carretera con mil coches a diez metros. Los muy canneallas (sic).

Espigones privados.

Alrededor del palacio de festivales tienen las huellas plasmadas de los actores que han pasado por allí para el festival de cine.

Meryl Streep, de mis actrices favoritas.

Con la bici pallá y paca. Precios para qué menos que sonreír. Bótox, silicona que no engaña, morenos del Carbonífero. Hombres con el polo y cuello pinado a lo Briatore. Poca risa y pocas sonrisas. Mucho altivo, todos con deportivo. Desde un parque donde han dejado algo para el común de los mortales, hice unas llamadas a familiares y amigos. La puesta de sol allí sí merecía la pena. ¡Para qué mas amigo mío!

Sí, la caña de pescar posada en los prismáticos -de pago cómo no-.

 

El camping de pm. Me puse en un lugar donde no había nadie. Todo el mundo estaba juntito en una parte del camping. Busqué alrededor de mi parcela por si había cocodrilos o pantanos o cualquier otro peligro, pero no. Como somos los humanos… ¿dónde va Vicente?

Desde la hamaca.

Y sí amigos, el bañador colgado en la silla. Dios nos quiso tumbados con el traje de recién nacidos.

El tinglao.

Con campamento base en Cannes, nos fuimos mi novia y yo a Antibes. Cerca, a 15km está uno de esos pueblos que para mí lo tiene todo. Casco histórico grande, artistas que han elegido vivir años de su vida allí -por algo será-, playas públicas y coquetas, calles entrañables, precios razonables y corderas de primera. Veamos.

Delacroix
Napoleón pernoctó aquí.
Voilà!

Siguiendo el paseo, me topé con el mercado de diario. Cacofónico, por fin algo que me recordaba a España. Gente dicharachera, los verduleros y fruteros gritando sus productos a sus precios. Acción. Restaurantes acoplados a sus lados como lapas. El olor penetrante y fresco.

Allí me pedí un menú, el primero unos mejillones rellenos un poco decepcionantes para ser sincero (no todo va a ser como yo quiero) y el segundo una dorada bastante rica. Vino blanco, tarta de manzana, café y Cohibita. Todo por menos de 20€.

El mercado.
La doradita.

Seguimos el paseo. Me llamó la atención un museo que tienen del humor. Entre lo mal que llevo el francés y que tenía la novia sin candar, no entré. Queda como lugar para revisitar, y entonces entraré.

El gag sobre el toro, minimal.

Vamos hacia el mar antibois. Fui a ver una escultura que me recomendó la de la oficina de turismo. Cuando llegué, aquello me sonaba. Creo que en Zaragoza había visto algo completamente igual. Sí señor! Obra de un tal Jaume Piensa que por lo que pude leer en la reseña de la obra, hace honor a su nombre, pero poco.

El tal Jaume.

El arte de hoy en día se ha vuelto un poco loco en mi opinión -sin ser yo ningún experto-. Si hay que avisar al pueblo de qué esto es una obra de arte, vamos mal.

Aviso de obra.

Viendo que en Antibes está instalado en un castillo del copón el enésimo museo sobre Picasso, me vino a la cabeza algo que voy a hacer decididamente durante este viaje y probablemente el resto de mi vida. Visitar sólo museos de científicos, que mira que hay pocos. Sin ánimo de ofender a nadie, ya me he hartado de ver obras que sin panfleto explicativo no hay dios quien las entienda -al menos yo no-. Para eso que escriban, en prosa o en verso. La ciencia habla por si sola, ¡funciona! para mí, para tí y para la abuela que no sabe na. Food for thought hermanos.

 

Un chapuzón en una de la playas del pueblo pa refrescar cuerpo y mente. Unas lecturas, unas contemplaciones hacia dentro y hacia fuera. Me resulta lo bueno ahora como corriente.

La plage

Por la tarde quedé con un amigo, ex-compañero en HP. Gran corazón, inteligente y políglota. De raíces croatas, me dió algunos consejos sobre uno de los países destino de mi viaje. Pasamos un rato de muerte en la zona de ambiente antibois.

Mi amigo Jacques.

Sobre tías, por si alguien siente curiosidad, de momento como la Buckler, cero coma cero. El viaje es largo, no voy con esto preocupado.

Corderas después de 2 pintas de Grimbergen.

 

Al día siguiente relax en el camping leyendo, escuchando música y escribiendo estas cosas que ahora leéis. Desempolvando el baúl musical reencontré joyas. Os dejo algunas. Espero que las disfrutéis como yo.

  • Sobre las cosas pequeñas en la vida, Ben Howard, a volar.
  • Para cuando a uno le entra la ansiedad, Sam Amidon.
  • Cuando no puedes dejar a quien amas, Willie Dixon
  • Cuando el paisaje va allende los mares, S. Carey.
  • No te tragues tu orgullo para hacer orgulloso a tu familia, Blackberry Smoke. Gracias Manuel, primo, por la recomendación.
  • Para ver a Dios sin rezar, Olafur Arnalds.
  • Para hacer deporte sin ir al gimnasio, Peter Broderick.
  • Vive tu vida antes de morir, quizás todo dure sólo un rato, Otis Taylor.

 

Con fuerzas renovadas quedé de nuevo con mi amigo Jacques. Me enseño la zona donde el vive, hacia el interior a unos 50 km de la costa. Desde un pintoresco y precioso pueblo con nombre no menos agudo, Tourtour, nos hicimos unas fotos y dimos un paseo. Un poco de vegetación otra que pinos se agradece. Al fin y al cabo crecí en Reinosa, donde robles, hayas y hadas pueblan sus alrededores.

Todo esto es mío.

Había allí una iglesia románica, mi estilo arquitectónico favorito. Son de tamaño humano, humildes, minimalistas. Las piedras y el espacio cuentan las historias.

De allí nos fuimos a un sitio mágico. Una cascada -con poca agua ahora- que parecía tropical. Antiguos refugios horadados en la piedra caliza, mi favorita. Allí hicimos picnic, relax, unas charlas sobre el amor y chavalas.

Y nos fuimos a las gargantas del río Verdon. Vaya vaya vaya. Jacques, te debo una. Qué pasada! Agua turquesa en el lago, que en realidad es un embalse.

Unos baños, unas brazadas. Respiré hondo. Olor a río. Mi infancia allí se encontraba.

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