Como dice Leo Harlem, estoy escribiendo este blog no para narrar lo que veo y compartirlo, sino pa dar envidia y fardar. Como ahora estáis disfrutando de vuestras vacaciones, no sería el efecto tan notorio. Naaaaaa! Pura pereza Arturo, ¡pura pereza!
¡Qué bonito, qué verde, que pura la natura! Hasta que llueve. Tres días con refriado y fiebre después de varias jornadas con bastantes tormentas de verano, de otoño, primavera e invierno. Muchas y de todos los colores.

Buscaba fresco, sí pero no por ello la fortuna debe que castigarme con lluvias. Lo comenté con el del camping. Me dijo que hasta había tenido suerte con las lluvias. Esto es lo bueno de saber a veces, que de mal fario a fortuna. Cuando es al revés, te queda el placer de apartar el velo a la ignorancia.
Aún lloviendo bastante, las amaneceres dolomitas han sido radiantes y despejados. Sol y aire fresco. Naturaleza nítida, límpia tras la lluvia nocturna.
Incursión y a atravesar algún alto. Unas paradas, charlas cortas e improvisadas con algún turista. Y Strudel de manzana… que rico, qué cosa! dulce-ácido. Con textura tortilla de patata huevochorreante. IF Francia=Ostras Then Dolomitas= Strudel.
Ahí van algunos flashes,




Uno viene a estos lares buscando un poco de paz y tranquilidad. La pasión por el motor en Italia hace que parajes como los dolomitas se pueblen de motoristas, nostálgicos de los coches de carreras de época a lo Fitipaldi, Harley’s, Ferraris, McClarens, y todo bicho con motor imaginable. Todos con una cosa en común: la pasión por la velocidad. Mezcla eso con diez mil induráins dando vueltas a los dolomitas. Añade turistas de paseo conduciendo a su ritmo (como yo), caravanas y tal… y tienes un organismo extraño, como si hubiera mutado hacia virus. Por estas carreteras la gente se juega el cuello por no perder el ritmo de la Kawasaki que les precede. Adelantamientos sin visibilidad, apuradas de frenada motoGP, olor a neumático quemado y motores hiperrevolucionados.




Después de casi 3 semanas en el camping, deshago el tingladet, empaco y tiro para Trieste. Camping 290€/20 noches. Miro extracto del mes. Este mes también por debajo del presupuesto. En Agosto podremos darnos algún capricho pa compensar aunque en tales fechas y sus precios, es mejor ir ya con la vaselina untada.
Los dolomitas me han devuelto el silencio y el aire que me faltaba en la costa. Es sitio para contemplar la explosión de las fuerzas terrestres. Placas tectónicas chocan y levantan el anciano fondo marino que preside ahora las alturas de la zona. Se descascarillan y deshacen por la erosión de agua y viento dejando lágrimas del paso del tiempo. Qué impresionante el ejercicio de imaginación de la cantidad de tiempo geológico que había transcurrido para que un fondo de mar se convierta en pico de montaña. Nunca habrá una obra artística que me conmueva tanto como la magnitud del universo, la duración del tiempo, su origen y fundamentos… Pero vamos, que también aprecio un Goya o un chuletón.

TRIESTE
Trieste, oh Trieste, oh Trieste. Muchas ganas tenía yo de visitarla. Llegúe a mi hotel y rápidamente pude comprobar que la ubicación era inmejorable. Calles peatonales a mi alrededor. La del hotel llena de tatuajes. El hotel con aire bohemio pero limpio. El único pero es que cada vez que se encendía la luz del baño, un terremoto se generaba con epicentro en el extractor. Decidí dejar la puerta abierta e iluminar el baño con la tenue luz de la habitación y así no causar temblor. Luego ví que no era un fallo del extractor de mi habitación. Repliquillas de terremotos se podían percibir de la habitación de arriba cada vez visitaban al Sr.Roca. Leve inconveniente, nada serio.

Comencé a pasear por la ciudad. Bonito, bonito, interesante, bonito, coqueto, bonito, oh, oh! La catedral es una joya. De tamaño humano, es un verdadero sitio para cerrar los ojos y volar.


La plaza de la unidad de Italia es una experiencia única. Delicada y exhuberante. Ordenada, mirando al mar en primera línea, observando el ocaso cada día. Racional, geométrica pero poética e inspiradora. Edificios elegantes sin ostentación. Cuidado por el espacio, la visión del peatón. Restaurantes de lujo a precios diría que razonables para lo que es. Si tiene algo valor, pago precio. Y esta plaza lo tiene.

Una de estas tardes tontas que necesitas simplemente estar, sin un itinerario que visitar, decidí no ir a deambular sino ir a esta maravillosa plaza con el kindle, 50€ preparados para la guillotina y unas horas para triestear. Allí en ese pedazo de sitio, mirando los detalles de los edificios, su simetría. La gente -tías guapísimas- paseando, esperando, hablando por teléfono, abrazándose. Era un marco inmejorable para ver la transición de tarde a noche, probando vinos de la tierra y picando algo allí. Kindle en mano entre canapé y canapé. La cosa era: pedías un vino blanco, con ello te traían 3 canapés de bocao. Con el sosiego y la calma que me caracterizan me fui triskando 5 vinos como 5 soles, 15 canapés y unas tostas de salmón y queso cremoso aparte. Vino, canapés, vino, foto, vino, kindle…….Y vuelta. Intenté captar el lugar durante las diferentes horas… sonriendo más y más a medida que se ponía el sol. Son esos momentos que uno es plenamente feliz sin echar nada en falta. Disfrutas de ver a la gente disfrutar. Los sentidos se agudizan. Escuchas activamente, no solo oyes. Sientes la brisa en la nuca. A veces te estremeces de lo maravillosamente complejo y sencillo que es todo al mismo tiempo. Llegado ese momento es cuando vuelves en sí y pides otro vino con canapés para echarle leña al fuego de la placidez.








A medida que uno deambula por Trieste notas que te arropa, te rodea con sus calles peatonales y te va mostrando sus encantos. Te seduce poco a poco, te muestra su mundo y te hace querer formar parte suya. Cuanto más la observas, más gusta.

Se escuchan violines callejeros. Otros desde sus casas ensayando. Te topas con un espectáculo de humor en una placeta y el variado público reunido se lo pasa en grande. Pijas se saludan con las punkies. Grandes plazas llenas de vida con sonido humano. Mucho lector a la vista periódico en mano.
Visité los cafés culturetas a lo vienés -San Marco, Stella Polare-, donde han tenido sus posaderas sentadas escritores como James Joyce, Claudio Magris o Italo Svevo. El de San Marco tiene una librería dentro por si se te olvidó el material.


El único «pero» es la ausencia de playa en la ciudad. En vez de eso, el hormigón y las aceras acogen al personal en zonas alejadas del centro. Colchonetas, sillas, sillones, esterillas… cualquier cosa para evitar la dura realidad del firme. Una toalla no es suficiente. Adaptarse o morir…

Obligada parada es el Castillo de Miramar, construído en el s.XIX por un tal Maximiliano de Habsburgo, archiduque. El castillo está rodeado de una zona marina protegida donde se pueden divisar pececillos de diversos colores y cormoranes buceando en busca de alimento.


Ljubljana
Poco más de una hora en coche separa Trieste de la capital eslovena. Depués de comprarme el obligatorio «vignette» de una semana para poder circular por las autopistas eslovenas por 15€, pallá que fuimos.
La muchacha eslovena que conocí, Lana, junto con sus padres, hermano y su malamute me estaban esperando con los brazos abiertos en su casa de campo a las afueras de la capital. Me instalé, comimos en el jardín una barbacoa con variadas ensaladas. Todo perfecto. La madre, Susana, habla un perfecto inglés. El padre, Robert, no lo habla tan bién pero se defiende perfectamente. Alargamos la sobremesa unas 3 horas, charlando de todo un poco. Gran envidia sentí del padre cuando enseñándome algunas fotos me contó que jugó contra nada más y nada menos que Toni Kukoc, uno de mis jugadores favoritos de todos los tiempos. Al parecer cada vez que jugó contra Toni, les endosó más de 50 puntos en cada partido.
Lana me enseñó la ciudad y me mostró sus curiosidades. Después de estar en sitios muy concurridos, era agradable pasear por una ciudad sin agobios, pudiendo sentarte en la terraza de un bar sin tener que otear el horizonte buscando una mesa libre. Unas charlas, unas risas, unos paseos, unas birras…


Como forma de agradecimiento por dejarme quedarme allí, les comenté que me gustaría invitarles a comer a algún sitio de su apetencia. Me llevaron a 30m en coche de la ciudad, la parte montañosa dolomítica. Llegamos para comer sobre las 17h, les pregunté si no estaría cerrado el retaurante para esa hora. Me miraron con incredulidad y dijeron que se podía ir a comer a cualquier hora a los restaurantes. No tienen horas de cierre de cocina.

Las raciones para 2 eran para 4. Carne asada, pastel de carne, multitud de verduras a la brasa, sopa… pero lo que me conquistó fue un postre que consistía en una especie de canuto de fino hojaldre relleno de una pasta a base de zanahoria, nueces y chocolate. En un lugar de Ljubljana de cuyo postre no puedo acordarme…
La chavaluca me miraba y me preguntaba como podía tener hambre después del banquete. En buena compañía y buen ambiente podría un día de estos no dejar de comer, despacito y masticando. Llama la gula a la puerta y yo amablemente le invito a pasar.
El tercer y último día decidí darme una vuelta solito por la ciudad.

Es un lujo en Agosto estar un bello sitio sin agobios. El inglés lo habla todo el mundo. La tele subtitula las pelis al estilo europeo. Cada vez tengo más claro que si se quiere conseguir los Estados Unidos de Europa -y no la la Unión Europea-, hemos de hablar una lengua común. Luego cada uno en su casa que hable suajili si lo desea. Los españoles en este sentido recorremos el mundo con más pena que gloria. ¡Qué lindo sería Europa hablando el mismo idioma sin dejar caer en el olvido sus otros idiomas que le dan a cada cual su idiosincrasia! Sólo falta elegir el idioma común y el menos común de los sentidos me chiva que sería el inglés. Extrapolando, si queremos un mundo unido, hay que empezar por la lengua unida. Y no al revés, utilizar la lengua propia para desunir. Eslovenia esto lo tiene claro, hablar inglés para poder ser oído y ser capaz de entender.
Envidia sana de leerte!!! un abrazo desde el mundo «real»!!!!
Didfruta al máximo!!!
Yago
estupendo reportaje lo he visto con mucho interes me encanta y me complace que lo disfrutes asi muchos abrazos